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Centro Cultural 25 de Mayo en Villa Urquiza: sus vecinos participan en obra teatral

Diana Izraelewicz (71) pasó por el lugar como lo hizo tantas veces, en los 42 años que lleva viviendo en el barrio de Villa Urquiza. La diferencia es que aquella vez, a principios de 2018, leyó un cartel que convocaba a vecinos que quisieran actuar y no contaran con experiencia arriba de los escenarios. Ahora es el mediodía de un sábado en el Centro Cultural 25 de Mayo, en Triunvirato al 4400, y Diana acaba de terminar su segunda función. “El teatro me hace bien. Algún día soñé con hacer esto, pero la timidez me superaba”, dice.

Como Diana, aquí mismo, hay otros 25 vecinos-actores y otros 7 vecinos-músicos. Tienen entre 15 y 80 años. Todos juntos hacen “Urquiza”, una obra creada sobre la memoria y el futuro del barrio. El comienzo fue aquí mismo, hace un año. En el marco del “Proyecto Urquiza”, se realizaron talleres culturales gratuitos y meriendas vecinales. Los testimonios brindados por la gente del barrio durante el proceso de la obra fueron plasmados en frases que conformaron una instalación gráfica en una de las paredes del Centro Cultural. Estas frases también se exhibieron en vidrieras y fachadas de comercios. Y terminaron en el guión, que dio inicio a los ensayos.

“Escribimos a partir de una ficción y de las historias de los vecinos -recuerda Marco Canale, uno de los directores-. Conversando con ellos descubrimos un montón de cosas que denotan la historia y presente del barrio. Uno de los conflictos es la problemática que padecen algunas vecinas mayores: hijos que quieren vender sus casas, inmobiliarias que construyen edificios y ellas que terminan viviendo en geriátricos o habitaciones de dos por dos. Sus últimos años son muy tristes”.

El espectáculo, que se presenta los sábados a las 11 con una entrada de $ 100, recorre las distintas instalaciones del Centro Cultural 25 de Mayo. Hay escenas simultáneas en los diferentes pisos, acceso a espacios desconocidos y un uso particular de la sala principal, logrando una experiencia integral.

En la obra, Diana es una señora que vive en un geriátrico junto a otras mujeres que están en su misma situación, luego de que sus hijos decidieron vender la casa en la que se criaron. Juntas, forman un comando armado que lucha por la liberación de Villa Urquiza. Secuestran a un hijo que quiere vender y lo amenazan para que cambie de opinión.

“A mí no me ocurrió, pero lo hubiese tomado como una ofensa: la casa es la casa -asegura Diana-. Es la que formamos, lo que hicimos durante toda una vida. Es algo muy personal, que no sólo pasa por tirar abajo las paredes en sí. Hoy extraño las casas que ya no están; ese aspecto de barrio sin tanto cemento. Con los vecinos nuevos, de los edificios, es muy difícil relacionarse; la dinámica de la relación vecinal cambió”.

Silvia Beordo (48) dice que siempre está volviendo. Vivió en Rosario, en Devoto, en Almagro. Pero siempre termina en Villa Urquiza, el único que siente como “su barrio”. Sobre los edificios y torres que cambiaron el paisaje, cuenta que le cuesta recorrer la calle Mendoza. “Me crié caminándola. Tenía las casitas más lindas del barrio. Un silencio… Hoy está llena de edificios. Y es ruidosa como Olazábal, una de nuestras avenidas”.

Beordo formó parte del grupo de vecinos que luchó por la recuperación del cine teatro 25 de Mayo como centro cultural. Aquí, donde ella y sus compañeros de elenco actúan, en 1933 cantó Gardel. También se proyectaban películas. Hasta que en 1982, el telón se bajó por última vez. A fines de 2003 la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa Urquiza logró que la gestión de Aníbal Ibarra lo comprara. El lugar permaneció cerrado durante 25 años.

Beordo formó parte del grupo de vecinos que luchó por la recuperación del cine teatro 25 de Mayo como centro cultural. Aquí, donde ella y sus compañeros de elenco actúan, en 1933 cantó Gardel. También se proyectaban películas. Hasta que en 1982, el telón se bajó por última vez. A fines de 2003 la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa Urquiza logró que la gestión de Aníbal Ibarra lo comprara. El Centro Cultural 25 de Mayo fue recuperado gracias a la lucha vecinal. Antes, estuvo 25 años cerrado.

“En aquellos tiempos había vecinos que ofrecían sus casas para hacer obras de teatro. Se hacían ahí mismo -cuenta Beordo-. Mi deseo es que ahora todo esto no se corte. Se armó un lindo grupo y la esencia del barrio es lo que nos une. Muchos del elenco nos cruzamos en el chino”.

“El ‘Proyecto Urquiza’ se convirtió en un punto de encuentro donde pudimos conocer en primera persona la diversidad de las vecinas y los vecinos -reflexiona Monina Bonelli, la directora artística del centro cultural-. La comunidad se apropió de este proyecto y habitó cada rincón del CC 25 de Mayo convirtiendo a la institución en una morada creativa y artística”.

Para Lucas Lemme (19), actuar en su barrio “es una locura; un sueño hecho realidad. Pasé tantas veces por la puerta del teatro, pero nunca me imaginé actuar acá”. Es que “Urquiza” une dos de sus pasiones: el teatro y su barrio. “Hay gente que se olvida dónde se crió. No todos le dan la misma importancia, pero eso es algo que se debe respetar. Pero yo estoy orgulloso de ser de Villa Urquiza. Me gusta que la gente sepa que soy de acá”, dice.

 

 

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