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octubre 24, 2020
Noticias Salud

El balance de un semestre de cuarentena sanitaria

El 20 de setiembre se cumplieron los seis meses del comienzo de los períodos del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). La primera etapa transcurrió entre el 19 y el 31 de marzo. Fueron momentos en que se acataron casi totalmente las medidas restrictivas para la prevención de los contagios del COVID-19.

En las primeras etapas, los centros urbanos llamaban la atención por la ausencia casi absoluta de circulación humana y de vehículos. Las fotos asombraban por ver las ciudades vacías. Acá y en el resto del mundo. Hasta circulaban fotos que mostraban que algunos animales inexistentes en las faunas urbanas, ante la ausencia del humano, se atrevían a meterse en las ciudades. La falta de circulación de personas, vehículos y la merma del funcionamiento de muchas industrias, produjeron el fenómeno de bajar la polución y la contaminación ambiental. Parecía que la gente, por el temor a la enfermedad, se estaba curando también de su afán destructor del planeta que habitan. Este se ha ido limpiando un poco en estos días.

Tuvimos la suerte de que, a  nuestros países del sur, el virus arribó un par de meses después que en Asia y Europa. Eso nos dio la posibilidad de prepararnos y aprender de lo que estaba sucediendo en esos lugares. La reacción de nuestras autoridades se produjo con bastante rapidez. Se optó por el aislamiento de las personas, en sus casas. El personal esencial, que debía continuar en actividad, recibió precisas instrucciones para guardar el distanciamiento, la prevención con el uso de barbijos y la higiene constante de manos, con alcohol, jabón y todo elemento que pueda bloquear el contagio. Hemos llegado a esta altura, después de, más o menos, 180 días transcurridos con los mecanismos mencionados, y es interesante analizar cómo nos fue con el tratamiento con el que se trató la pandemia en nuestro país.

Hemos recabado información de muchos expertos en epidemiología, que declararon sus opiniones por distintos medios,  para no cometer el error de opinión sin respaldo académico. Es cierto que, con el correr del tiempo, se fueron permitiendo las aperturas de algunas actividades. A tal punto que, si uno circula por las calles de la ciudad de Buenos Aires, cualquier centro urbano de la Provincia de Buenos Aires o del interior, puede notar que la circulación de personas ha aumentado bastante. Las imágenes de los primeros días quedaron allá a lo lejos. Nada es lo mismo. Las cifras a las que hemos arribado a esta altura del camino, son preocupantes. Se puede entender que se eligió esta alternativa de ir ralentizando el recorrido de la curva para ir preparando la estructura sanitaria y llegar más armados cuando se multipliquen los casos. Evitando, en lo posible la saturación de las disponibilidades de atención tanto en los enfermos leves como en los graves. De esta manera se han sumado plazas de camas de internación en terapia intensiva y de equipos de profesionales capacitados para cumplir este tipo de medicina especializada.

Se supone que todavía no se alcanzó el pico famoso de contagios y ya andamos por un promedio de más de 12.000 contagios diarios, un número total que supera los 600 mil y unos 14.500 fallecidos. En este último item, que es muy preocupante, estamos un poco más abajo de las cifras de dos países europeos muy afectados como Italia (304.323 casos, 35.781 muertes) y España (704.209 casos, 31.118 muertes). Lamentablemente, ya no estamos con una letalidad tan baja como hasta hace muy poco tiempo. Hasta el 20 de marzo, se habían detectado 158 personas contagiadas y 3 muertes. Desde entonces a la fecha alcanzamos estos números. En algunos lugares como la Ciudad, se llegó una estabilidad de meseta durante un tiempo bastante prolongado y sucesivo, pero con un índice alto. Recién ahora comienza a descender, muy lentamente, la cifra promedio de 1.100 contagios diarios. Lo mismo está sucediendo en el primer cordón del conurbano bonaerense. Comienza el lento descenso, pero se traslada el crecimiento a los lugares más alejados de la provincia y del resto del país.

Según la opinión generalizada de los expertos, las primeras medidas fueron acertadas. El aislamiento y las prevenciones. Faltaron algunos temas, como cerrar el ingreso desde el exterior rápidamente o hacerles cumplir un aislamiento estricto a todos los que ingresaban al territorio. Eso para evitar la introducción del virus. Eduardo López, uno de los expertos del Gobierno Nacional, comentó: «Fue complicado, pero al otro lado del Atlántico, Italia llevaba los féretros en camiones militares. Y tenía las salas de cuidados intensivos saturadas. Nos daba miedo que nos impactará a nosotros con un sistema de salud que no estaba preparado para una pandemia». La otra falla fue la constante baja cantidad de testeos. Quizás haya sido elegida como una estrategia para no acelerar el crecimiento de las cifras de contagio, con el objetivo de tener tiempo para fortalecer los recursos sanitarios. Pero este razonamiento, por el desconocimiento de la cantidad de afectados por falta de detección, no retrasa los contagios, solamente, las estadísticas. Cuanto más testeos se hace aparecen más casos. Esa es la forma de evitar que se propague. Si se hacen menos testeos, hay más casos no detectados, que siguen caminando libremente y contagiando. Así nunca se termina.

Al respecto, Wanda Cornistein, jefa del servicio de Control de Infecciones del Hospital Austral, opina de esta forma: “El tema es que acá no se testea. El tema es cuál era el objetivo de la estrategia. Si era disminuir los contagios para preparar el sistema de salud, la cuarentena fue exitosa. Si era evitar los casos que tenemos ahora, fue un fracaso. La enfermedad tiene una dinámica que se vio en el mundo y Argentina no iba a estar exenta de ella. Quien haya pensado otra cosa, tuvo una visión infantil”. El foco de propagación ahora se trasladó del AMBA al interior de la provincia de Buenos Aires y a otras provincias como Mendoza, Jujuy, Salta, Santa Fe o Córdoba que actualmente registran más del 40% de contagios. La jefa del departamento de epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Doctora Ángela Gentile, lo explica con estas palabras: La circulación del virus se ha trasladado al interior y es un fenómeno realmente preocupante. Pero en el área metropolitana es mucho más estable y estamos esperando que el número de casos disminuya próximamente». En esos lugares donde se expande la circulación del virus, hay que prestar mucha atención porque existe la posibilidad de que el sistema sanitario colapse por no estar lo suficientemente preparado para esos picos.

Recientemente, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva puso en evidencia la realidad en que se encuentra el sector, después de los seis meses de labor ininterrumpida desempeñando sus tareas:  «Los médicos, enfermeros, kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de la terapia intensiva sentimos que estamos perdiendo la batalla. Sentimos que los recursos para salvar a los pacientes con coronavirus se están agotando». Se supone, según la opinión de los expertos en el tema, que esto está ocurriendo en estas provincias porque al tener pocos casos al principio, se fueron relajando, y esto permitió que se confíen y descuiden. Dejando de cumplir con las restricciones necesarias para controlar el contagio del virus. Es lo que hay que tener muy presente. Aunque baje la cantidad de casos. Incluso a niveles muy pronunciados, el virus sigue estando. Se debe estar siempre atentos respetando la prevención y el distanciamiento. No hay otra manera de evitar el contagio. Así opina Eduardo López: «Hay varias posibilidades. La primera es que eran provincias que prácticamente ya no tenían ninguna restricción. En segundo lugar, un intercambio de individuos que fueron de las provincias al área metropolitana de Buenos Aires, y del área metropolitana al interior hacia al interior. Entonces empezó a transmitirse el virus sin una detección precoz».

El mismo López, acepta que tantos días de cuarentena producen cansancio y hartazgo en la gente y es una manera de cometer errores que terminan por abrirle al virus las puertas de su organismo. También, profundiza en la parte débil de la estrategia y mirando hacia adelante lo dice claramente: «Hemos fallado en que hicimos pocas pruebas menos que otros países. Y eso es una lección aprendida, porque si haces cuarentenas solo y no testeas, cuando la cuarentena se flexibiliza, la gente sigue transmitiendo el virus«.

Como debería seguir el proceso sanitario

Hay diversas opiniones, pero también muchas coincidencias. después de 6 meses seguramente, se avanzó en el conocimiento del comportamiento del virus y las experiencias vividas tendrían que traducirse en mejores precauciones para reducir los contagios. Como en un territorio tan extenso en espacio y diverso en densidad demográfica, no es posible que las medidas se tomen para todos en general. Las cuarentenas deberían personalizarse de acuerdo a la realidad de cada distrito. Donde se encuentre algún foco en expansión es necesario, según comentan los expertos, muchos testeos, rastreos y cuarentenas restrictivas de la actividad. La doctora Gentile, así lo expresa: “Se entendió muy tarde el valor de los casos leves y los asintomáticos en la transmisión. Esto implica hacer test con rapidez y una vez que tienes los resultados, buscar contactos y ponerlos en cuarentena. La mejor forma de frenar la propagación es trabajar en atención primaria con detección de casos y cuarentena, rastreo y aislamiento. Y que todas las actividades se reabran con protocolos y con un buen control por parte del Estado».

Estas expresiones, en general son compartidas por la mayoría de los especialistas. Wanda Cornistein manifiesta su visión sobre la forma de continuar: «Tienes el 80% de asintomáticos, el 15% de moderados y el 5% de infectados graves. En Argentina se decidió invertir o focalizar en ese 5%. Es decir, en camas, hospitales periféricos y respiradores. Abordar toda la película hubiera sido muy difícil. Entiendo que hay un límite de presupuesto. No es una crítica. Se priorizó a los más vulnerables, lo que nos cambió las cifras de mortalidad. Quizás este sea el momento de aumentar el testeo, buscar los contactos y aislarlos”.

Por Francico Grillo

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