agosto 12, 2022
Cultura Opinión

La obra maestra del cine oriental: Kwaidan, del maestro Masaki Kobayashi

Por Leandro Carregado*

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¡Hola! Nos encontramos nuevamente este mes de julio en El Adan, para compartir el mejor cine. Hoy hablaremos de una obra maestra del cine oriental: Kwaidan, del maestro Masaki Kobayashi. Filmada en 1964, Kwaidan es una recopilación de cuatro historias de terror provenientes del folklore japonés, compiladas por el escritor Lafcadio Hearn.

«El pelo negro» trata de un samurái que desea una vida de riqueza, pero que pagará un alto precio por ella; «La mujer de la nieve», narra las desventuras de un leñador cuya vida quedará marcada por un encuentro en el bosque; en «Hoichi el desorejado» un monje ciego es llevado todas las noches ante una audiencia espectral para cantar la historia de una antigua batalla. Y la última, «En una taza de té», cuenta cómo la vida de un samurái se ve afectada repentinamente por la aparición de presencias fantasmagóricas que lo acechan sin cesar.

   Yaichi Aizu, historiador, poeta y docente, acercó a Kobayashi la obra de Hearn, lo que lo marcó profundamente. Tanto que, luego de hacerse un nombre por dirigir los films Harakiri y La condición Humana, Kobayashi dejaría todo para realizar su particular visión artística de Kwaidan. Tras firmar un contrato por tres películas con el estudio Toho, comenzó la larga y sumamente costosa producción de Kwaidan.

Kobayashi decidió rodar cada escena en estudios para tener control total sobre cada elemento de los sets. Así, cada uno de los maravillosos ambientes que se ven en el film, fueron recreados en un antiguo hangar de aviación: los gigantescos cielos, meticulosamente pintados; los bosques y construcciones, realizados minuciosamente; y la iluminación requirió una enorme cantidad de generadores.

Este proceso le tomó casi un año, lo que acabó con el presupuesto entero del film… y apenas había filmado la segunda historia. El director tuvo que vender su propia casa y recurrir al préstamo de amigos y familiares para concluir su sueño. El film no gozó de éxito comercial. Kobayashi fue despedido y tuvo que luchar para seguir con su carrera.

Mediante las historias de Kwaidan, Kobayashi no pretendía dejar una moraleja sino mostrar que a veces suceden eventos extraños e inevitables que alteran nuestro destino de manera arbitraria…  tal como sucedió con la película: si bien en su momento no fue apreciada y significó la ruina de su director, con el pasar del tiempo logró su merecido reconocimiento.

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