mayo 21, 2024
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El pasaje Rivarola, un símbolo arquitectónico simétrico en CABA

Situado en el centro porteño, el pasaje Rivarola fue proyectado en 1924 por la compañía de seguros La Rural. El diseño particular de los edificios que están a ambos lados de la calle es que son idénticos ya que fueron construidos en espejo.

De solo una cuadra de longitud, ubicado en el barrio porteño de San Nicolás, entre las calles Mitre y Juan Domingo Perón, el pasaje Dr. Rodolfo Rivarola tiene edificios en espejo y una simetría perfecta entre ambas veredas, características que lo hacen único en toda la ciudad y lo distinguen del resto de los pasajes. Este corto pasaje tiene un estilo Beaux Arts en sus edificios, conocido también como academicismo francés. Las cuatro cúpulas de las cuatro esquinas son el toque distintivo, pero también los balcones, las puertas y las fachadas que se remontan a otra época.
 
En el año 1924 la compañía de seguros La Rural desarrolló los edificios como propiedades para arrendar departamentos ya que, por ese entonces y hasta 1948, cuando se sancionó la ley de Propiedad Horizontal, solo se autorizaba la construcción de edificios como inversión para alquilar. Lo curioso es que el lote no tenía calle que lo dividía, pero se abrió ese pasaje como una propuesta urbana novedosa dentro de la cuadrícula porteña que en aquel entonces esa traza tomó el nombre La Rural.
 
Los edificios tienen planta baja y cinco pisos. En los extremos del pasaje hay locales comerciales, a esta altura emblemáticos, como la Vidriería del Centro, sobre Mitre, y Ferretería GA-TA, sobre Perón, con letras doradas que ofrecen tornillos y remaches de todo tipo. Un vecino de la zona dice “Es el imperio del bulón. Si no lo conseguís ahí, no está en ningún lado”.
 
En otro de los locales funciona una sede del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), la Librería de la Mujer, una imprenta, una casa de música y una carpintería que custodia el local de una vieja relojería conocida como “La Chacarita de los relojes” de los cuáles solo queda uno, colgando en la fachada en forma decorativa y con números romanos en ambas caras, aunque en una de ellas algunos ya no están.
 
El comerciante Cristian García, de la carpintería El Gramil, cuenta que “desde que murió el dueño, antes de la pandemia, el local está cerrado”, habla de la relojería que fue abierta desde 1963. “Nunca hubo mucho movimiento, pero las restricciones por la zona de Tribunales y luego por la pandemia terminaron de liquidar a varios comerciantes que tuvieron que cerrar”, agrega. Otro dato llamativo es que en el pasaje no se admiten locales gastronómicos.
 
La proyección de la traza de edificios gemelos fue realizada por los arquitectos Petersen, Thiele y Cruz, quienes idearon abrir el pasaje a través de una manzana. La construcción estuvo a cargo de la empresa de origen y capitales alemanes Geopé (Compañía General de Obras Públicas SA) que edificaron los primeros edificios racionalistas de la Ciudad y otros sitios emblemáticos como el estadio de Boca Juniors, el Obelisco, el Correo Central y el Colegio Nacional Buenos Aires. La empresa actualmente forma parte del Grupo Petersen y también construyó los edificios de Argentina Televisora Color (ATC), la torre Pirelli en Retiro y la infraestructura para la Reconversión del Antiguo Puerto Madero que integró 170 hectáreas a la trama de la Ciudad.
 
El arquitecto Juan Vacas, subsecretario de Paisaje Urbano del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la ciudad, cuenta que “ellos desarrollaron la tecnología del hormigón. En Argentina había una disputa entre las compañías británicas, que trabajaban el hierro como base, y las alemanas que trajeron el hormigón. Como no tenemos tanto hierro, el hormigón fue un gran material que se comenzó a utilizar en forma masiva”.
 
A su vez, Vacas desarrolla cómo fue cambiando la calle: “el pasaje ha ido mutando, aunque su particularidad siempre fue el espejo, la simetría. Hay otros edificios, las tiendas Gath & Chaves en Florida y Perón, que están enfrentados y son iguales, con el mismo diseño de fachada, aunque hubo 10 años de diferencia entre la construcción de ambos y fueron construidos por diferentes estudios”.
 
En el interior de cada edificio tienen tres departamentos por piso y cada uno de ellos tiene asignado en la terraza un lugar para el lavado y tendido de la ropa, además de un cuarto en el sótano para ser usado como depósito. El mármol es el material predominante en las entradas y los palieres; otros elementos predominantes y de calidad son el roble de Eslavonia, la herrería artística, pizarra importada y los marcos de bronce.
 
El subsecretario de Paisaje Urbano cuenta detalles de la construcción de la traza: “algo paradigmático en el pasaje es que funciona como una especie de portal con las cuatro cúpulas en las esquinas. El fondo de los lotes va variando, la medianera hacia las calles Talcahuano y Uruguay no es regular, algunos tienen patio y otros, no, por la forma que se realizó el proyecto”.
 
Recién en el año 1957, a partir del decreto-ordenanza N° 13.929, el pasaje cambió, dejó el nombre La Rural, que había sido otorgado en diciembre de 1924, y adoptó el de Dr. Rodolfo Rivarola en conmemoración al centenario del nacimiento del abogado, filósofo, docente y juez.

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