abril 18, 2024
Salud

Beneficios de beber agua en ayunas

El agua es uno de los más importantes e imprescindibles elementos que conforman nuestro organismo. El 75% de los músculos, el 90% del cerebro, el 22% de los huesos y el 83% de nuestra sangre es agua. En el cuerpo humano tenemos una cantidad de agua que oscila entre el 55% y el 78% dependiendo del tamaño del cuerpo de la persona. Beber agua en ayunas cada día al levantarnos, media hora antes de desayunar, te puede ayudar a mantener un excelente estado de salud, depurando el organismo y aumentando el metabolismo.

Cómo beber agua por la mañana

Beber el agua de forma tranquila, poco a poco, y no de golpe. Por eso tendrás que acostumbrarte a esa cantidad de agua progresivamente. Puedes comenzar con vaso pequeño y aumentar hasta dos o tres. Para la medicina tradicional china el estómago mantiene el fuego interno (digestión) por lo que el agua un poco caliente o tibia le sentará muy bien. Luego, pasada media hora -por lo menos- podrás ingerir alimentos.

Beneficios del agua antes del desayuno:

• Balancea el sistema linfático. Estas glándulas ayudan a realizar mejor las funciones, balancear los fluidos del cuerpo y combatir las infecciones.

• Embellece la piel. El agua ayuda a desechar las toxinas de la sangre.

• Ayuda a perder peso. Beber al menos 400 mililitros de agua en la mañana acelera el metabolismo un 24 por ciento.

• Incrementa la producción de sangre nueva y células musculares.

• Purifica el colon, facilitando la absorción de nutrientes.

• Regula la temperatura interior.

• Protege e hidrata los órganos vitales.

• Favorece la transportación de nutrientes por la sangre y del oxígeno a las células.

• Contribuye a prevenir o a disminuir los síntomas asociados a enfermedades como artritis, afecciones cardíacas, taquicardia, asma, bronquitis, trastornos renales, estreñimiento, síndrome premenstrual, dolor de cabeza, entre muchos otros.


La ley del agua

Platón, Las leyes, Libro VIII

De todos los alimentos, el agua es con seguridad el más nutritivo, pero resulta fácil de corromper: en efecto, ni la tierra, ni el sol, ni los vientos, que nutren las plantas, son susceptibles de arruinarse mediante drogas, desviaciones o robos, mientras que el agua está expuesta por naturaleza a esos inconvenientes: así que hace falta una ley que la proteja. La ley es ésta: Quien destruya el agua de fuente o aljibe, contaminándola, deteniéndola en fosas o robándola, será citado ante los magistrados por la víctima, quien declarará por escrito el monto del daño. Quien resulte convicto de los daños, no sólo tendrá que pagar la multa, sino también purificar las fuentes del agua o el aljibe, ajustándose a las normas formuladas imperativamente para esa purificación por los intérpretes de las leyes religiosas, de acuerdo con las circunstancias y las personas”.

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