enero 23, 2022
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Atlanticazo: pueblos de la costa bonaerense se movilizan contra las petroleras en el Mar Argentino

Por Mariángeles Guerrero  

Decenas de ciudades protestarán hoy contra el avance petrolero en las costas de Buenos Aires. Es la respuesta a la decisión del gobierno nacional, que dio luz verde a la empresa noruega Equinor para explorar el Mar Argentino. Sin grieta: el proceso licitatorio lo había iniciado Mauricio Macri y lo continuó Alberto Fernández. La autorización fue firmada por el ministro de Ambiente, Juan Cabandié.

Los pueblos de la Costa Atlántica bonaerense se movilizarán este martes 4 de enero contra las petroleras en el Mar Argentino. La manifestación se produce luego de que el 30 de diciembre pasado la  Resolución 436/2021, firmada por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, autorizó a la empresa noruega Equinor a realizar exploraciones sísmicas a 160 millas de las costas del sur de la provincia de Buenos Aires. La compañía Equinor pidió permiso en 2020 para realizar estas acciones de exploración sísmica y, pese a que la actividad no cuenta con licencia social, fue autorizada en el último día hábil de 2021. Las exploración petrolera será desarrollada en conjunto con las empresas Shell e YPF. También habrá movilizaciones en la Ciudad de Buenos Aires y en otros puntos del país.

Los vecinos y vecinas de Mar del Plata ya se habían expresado en la  audiencia pública de julio de 2020 por «un mar sin petroleras». Participaron activistas y sectores de la pesca marítima de la provincia de Buenos Aires, reuniendo a un total de 522 personas inscriptas que fueron parte del debate virtual durante tres días. Si bien la instancia no era vinculante, mostró la falta de licencia social que la actividad hidrocarburífera tiene en la zona.

La exploración sísmica cuencas afueras (u offshore), autorizada por Cabandié, utiliza una flota de buques con sensores que recopilan información del subsuelo marino a través de un bombardeo sonoro. Con esos datos construyen mapas en dos y tres dimensiones para determinar cuáles son los lugares donde es posible realizar las perforaciones exploratorias. La autorización inicial es sobre los bloques denominados CAN 100, 108 y 114, ubicados en de la Cuenca Argentina Norte (CAN).

La resolución firmada por Cabandié, en plena crisis climática y con  once provincias ardiendo por los incendios, pretende instalar otra forma de extractivismo en una región donde hoy no existe actividad hidrocarburífera. La zona donde se proponen estos proyectos se solapa con el «Frente Talud», identificado como posible Área Marina Protegida por científicos nacionales y por el mismo Ministerio de Ambiente. Su relevancia reside en ser el principal corredor biológico del Mar Argentino, por su alta productividad y por ser la zona de alimentación de importantes especies como la ballena franca austral, designada Monumento Natural en 1984, como denunció Greenpeace.

Tierra Viva dialogó con Maximiliano Pomponio, vecino de Mar del Plata e integrante de la  Asamblea por un Mar Libre de Petroleras. Pomponio advierte que la decisión del ministro de Ambiente no les sorprende. «Hace varios meses tuvimos la noticia de que se encontraba suspendida la aprobación para realizar exploración sísmica pero a un día de finalizar el 2021, el 30 de diciembre, Juan Cabandié autoriza la exploración sísmica», reconstruye. El asambleísta confía en que, tomando como ejemplo la experiencia de  Mendoza en relación a la Ley 7722 y el reciente  «Chubutaguazo» en contra de la zonificación minera, esperan llevar a cabo un «Atlanticazo» contra el extractivismo en el Mar Argentino.

Para el entrevistado «esta autorización permite que las grandes corporaciones petroleras saqueen y destruyan el mar y esto obedece a las políticas de entrega». En ese sentido, explicó: «Desde hace varios años, independientemente del color político que gobierne, se vienen rematando nuestros bienes comunes en todo el país». Pomponio compara la avanzada sobre la Costa Atlántica argentina con otras experiencias extractivas: la megaminería a cielo abierto, el  agronegocio, el  desmonte y los incendios forestales y la  actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta. «Es una frontera que se mueve todo el tiempo, en perjuicio de las comunidades y las poblaciones y a favor de las grandes corporaciones y los gobiernos», define.

Maximiliano Pomponio es contundente: «La Asamblea por un Mar Libre de Petroleras no para». Cuenta que la movilización de mañana apunta a visibilizar que «todas las localidades costeras están levantando la voz para dejar en claro que las petroleras no tienen ni van a tener licencia social, que no van a destruir nuestros territorios ni bienes comunes». El activista llamó también a «fortalecer la organización en todas las localidades costeras para frenar este capitalismo salvaje y voraz que destruye nuestros territorios y bienes comunes y que ha encontrado en esta forma llamada extractivismo la manera más rápida y dañina de hacerlo». Por último advirtió: «No queremos las petroleras porque van a generar un daño ambiental irreversible. No estamos dispuestos a negociar la degradación de nuestros territorios«.

¿Qué es la exploración sísmica offshore?

La propia empresa Equinor explica,  en su sitio web, que para llevar a cabo los relevamientos marinos se utilizan buques construidos específicamente con equipo especializado. «El buque sísmico avanza a baja velocidad, menos de cinco nudos, y arrastra una serie de cables gruesos llamados streamers, que contienen sensores que captan datos sísmicos del subsuelo. La matriz de los streamers puede abarcar hasta dos kilómetros de ancho y diez de longitud», explicita la petrolera.

Para recopilar datos sísmicos «se lanzan breves ráfagas de aire comprimido desde una fuente de sonido hacia el agua y el fondo marino, cada cinco o quince segundos». Esto crea ondas sonoras de baja frecuencia que atraviesan el agua, el fondo marino y las capas del subsuelo. A continuación, las ondas sonoras se reflejan hasta la superficie del mar, donde son registradas por los sensores.

“No hay manera de llevar a cabo la exploración y explotación petrolera offshore sin que genere impactos irreversibles para los ecosistemas marinos, su biodiversidad, las costas, las playas y los principales medios de vida de las comunidades costeras”, sostiene Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace. Según datos de la ONG, la exploración sísmica es el segundo mayor contribuyente de ruido subacuático detrás de las pruebas militares y nucleares. «Es prácticamente imposible mitigar un sonido que tiene un alcance de 300.000 kilómetros cuadrados», advierten.

La misma empresa parece reconocer este peligro para la fauna acuática. También en su sitio oficial señala que «durante las operaciones sísmicas costa afuera en Argentina contaremos con observadores de mamíferos a bordo del buque sísmico para vigilar y registrar las especies marinas, como las ballenas y los delfines». Y agrega: «Su tarea consiste en asegurarse de que los animales sensibles a los sonidos de baja frecuencia no se encuentren cerca antes de poner en marcha la fuente de sonido. Una vez que la fuente de sonido se pone en marcha, la emisión acústica aumenta lentamente para dar tiempo a que los animales se alejen».

Equinor indica que «si se observan animales en las cercanías durante la adquisición sísmica, se detendrá la emisión de sonido hasta que estén fuera de la zona de exclusión definida por las autoridades argentinas». Greenpeace enfatiza que los efectos que la exploración sísmica generan en los mamíferos marinos perjuicios conductuales y fisiológicos como estrés, desplazamiento de sus hábitats naturales, disminución en la búsqueda de alimento, lesiones auditivas, e incluso puede generar la muerte. En el caso de los peces, implica una disminución en la viabilidad de sus huevos, poniendo en riesgo su reproducción.

Pomponio argumenta: «Nos oponemos a la exploración sísmica porque es una metodología que genera grandes daños fundamentalmente a la fauna marina, que en esta región de Argentina es muy variada». En las zonas licitadas y concesionadas la fauna marina encuentra su espacio de alimentación, de tránsito y de reproducción. «Si montáramos mapas que nos muestren cuáles son las zonas más licitadas entre 2018 y 2019 y a eso le superpusiéramos mapas sobre la migración de determinadas especies como los cetáceos, nos encontraríamos con una gran superposición», grafica el entrevistado. «Lo que estamos defendiendo es un bien común, que son nuestros mares y océanos, el gran ecosistema marino y todas sus especies», sostiene.

El asambleísta afirma: «En términos ambientales, toda la actividad hidrocarburífera desde la exploración hasta la comercialización final, pasando por las etapas de transporte, almacenamiento, la extracción, el proceso y la refinación implica daños ambientales». En el mismo sentido, Greenpeace manifestó que Argentina debería optar por otros combustibles no fósiles para evitar la degradación ambiental.

Fuente: Agencia Tierra Viva

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